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Meses después de que los expertos descontinuaran la importancia de la rutina de los monogramas y los "Pap smears" para muchas mujeres, la Sociedad Americana del Cáncer, está advirtiendo más explícitamente que nunca que las pruebas regulares que se hacen para detectar el cáncer a la próstata son de cuestionable valor también y que pueden hacerle más daño al hombre que un bien. La sociedad del cáncer, no ha recomendado el examen de rutina para la mayoría de los hombres desde mediados de los 1990s y esto no ha cambiado. Sin embargo, la organización está urgiendo a los doctores hablar francamente con sus pacientes acerca de los riesgos y limitaciones que tienen los exámenes de sangre PSA. Dos grandes estudios hechos el año pasado, sugirieron que el examen para detectar el cáncer a la próstata no salva vidas necesariamente. El test PSA, a menudo detecta un cáncer que crece muy lento para ser fatal. Puede dar
como resultado positivo de manera errónea resultando en biopsias innecesarias, lo que puede conllevar a tratamientos que pueden causar impotencia e incontinencia. "Tuvimos una revolución", cuando los PSA estuvieron disponibles y los exámenes se hacían continuamente, dijo el Dr. Len Lichtenfeld, médico diputado de de la sociedad del cáncer. "Ahora tenemos una evolución. Estamos aprendiendo más acerca de lo que realmente nos dice el PSA". "No sabemos si realmente salva vidas de la manera que la gente quiere".
Algunos doctores están aproble-mados con las nuevas normas. "El cáncer a la próstata sigue siendo un asunto que hay que tenerle respeto, sino miedo y todavía necesitamos estar vigilantes. Espero que los doctores o las compañías de seguro no usen esta información como una excusa para no usar el examen del todo", dijo el Dr. David Roberts, director de una clínica de Atlanta.
El Dr. Stephen Freedland, profesor asociado de urología del Centro
Médico de la Universidad Duke, advirtió que el establecimiento médico va retrocediendo en cuanto a los exámenes para detectar el cáncer.
"Nosotros vimos una dramática baja en la mortalidad, del cáncer del seno, la próstata y cervical cuando el examen fue promocio-nado y ahora que se está haciendo todo lo contrario no creo que sea lo más acertado", el dijo. Los hombres tendrán que sopesar el miedo a tener un potencial cáncer agresivo con un tratamiento que puede causarles desagradables efectos secundarios. Las nuevas normas de la sociedad del cáncer que fueron entregadas el miércoles de la semana pasada urge a los doctores a: — Discutir los pro y los contras de los exámenes con los pacientes, ofreciendo información escrita o
videos que discutan la probabilidad de resultados equivocados y de los efectos secundarios del tratamiento.
— Parar de hacer el examen de rutina rectal, porque no ha mostrado claramente un beneficio, aunque puede seguir siendo una opción.
— Usar los resultados de PSA anteriores para determinar cuan a menudo se necesitarán exámenes posteriores y guiar conversaciones acerca del tratamiento.
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¿La dieta no le está funcionando? Según la Agencia Asociada, la culpa la tienen sus genes. Esto es a lo que apunta una nueva prueba que dice poder mostrarle a la gente si les irá mejor con un plan para perder peso bajo en grasas o con uno bajo en carbohidratos.
Todos estamos hechos de un ADN que controla la manera como almacenamos y quemamos las calorías de varias comidas y este test afirma poder descifrar esta maquinaria. En un estudio reciente, se encontró que las mujeres que estaban haciendo una dieta acorde a sus genes, lo cual era definido por el test, perdió cinco veces más peso que las que hacían una dieta que no concordara con sus genes.
"Nosotros podemos explicar porque algunas personas tuvieron éxito" y otras no, incluso a pesar de haber comido de la misma manera, dijo Mindy Dopler Nelson, bióloga de la
Universidad de Stanford, quien dirigió el estudio. "Lo que me asusta es que esto sea otra manera de tentar al público para que compre test genéticos que ofrezcan algo de poco valor a aquellos que están pasándolo mal con su peso", dijo Raymond Rodríguez, director de "National Center of Excellence for Nutri-tional Genomics" de la Universidad de Davis en California. Las investigaciones muestran "nada que debiera mover al público americano a obtener las pruebas de sus genes", dijo el Dr. Robert Eckel ex presidente de la Asociación Americana del Corazón y cardiólogo de la Universidad de Denver Colorado.
La compañía Waltham, Mass.-con su sede en Interleukin Ge-netics, miró los estudios hechos a cientos de genes y eligió tres genes que muestran un patrón para metabolizar las grasas y los carbohidratos, dijo Ken Kor-man, científico jefe. La compañía entonces contrató a investigadores de Stanford para hacer un estudio de validación de sus test de $149 dólares, usando a la gente que formara parte en la investigación de la dieta que fue publicada en el 2007. Acerca de un tercio de los participantes originales, 138 mujeres, mandaron muestras de sus mejillas con su ADN a Interleukin, las cuales fueron etiquetadas como apropiadas para "bajas en carbohidratos" o "bajas en grasa".
Mirando los resultados originales del estudio, los investigadores vieron que las mujeres cuyas dietas concordaban con sus genes perdieron más de 13 libras en un año, comparadas con las mujeres cuyas dietas no estaban acorde a sus genes y perdieron menos de 3 libras.
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