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Cumplidos los 30 años las nece¬sidades de la piel cambian, y es que a partir de ahíya no basta con mantener la cara limpia e hidratada, sino que también es necesario prevenir el envejeci¬miento. Una opción antiedad que ha ido tomando fuerza es consu¬mir complementos vitamínicos y minerales que actúan como ver¬daderas pildoras de belleza, y que basan su poder en los efectos antioxidantes. Sin embargo, las pastillas no poseen un efecto mágico ni ins¬tantáneo. De hecho, los especia-listas aseguran que los cambios se evidencian no antes de tres meses de tratamiento continua¬do. Algunos de los logros que se consiguen son: mayor elasticidad de los tejidos, atenúan las man¬chas provocadas por el sol, mejo¬ran la hidratación, y previenen arrugas y flacidez.
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