lagangaonline.com
9:21 p.m., 5/18/2012 | 55°

Peligroso Huracan

De Portada

9/1/2011, 3:18 a.m.

Ha llegado del sur para revolucionar el campo electoral. Rick Perry impresiona por la fuerza que ha tomado en la precampaña republicana, exhibiendo dos logros principales: 10 años de experiencia como Gobernador y lo que él llama el "milagro económico" de Texas. Con su estilo ranchero y provocador, apela directamente al Tea Party y a los 8o millones de votantes evangélicos, una sólida mayoría silenciosa que ya llevó a George W. Bush a la Presidencia.

Nada más en el arranque, Perry, de 61 años, se ha hecho oír. Acusó al presidente de la Reserva Federal, Ben Bernanke, de alta traición, por su decisión de dejar la puerta abierta a imprimir más dinero, para mantener los tipos de interés bajos en caso de que la economía se deteriore más. "No sé qué le harían ustedes en Iowa, pero nosotros lo trataríamos muy mal en Texas", disparó. Así, sin más, Perry amenazó a un hombre elegido por Bush en 2007 para presidir el sistema bancario central.

Es el ideario de Perry en acción: provocación tras provocación, en estados clave para las elecciones principal competidora, la congresista por Minnesota. Michelle Bachmann.

Su tarjeta de presentación en esta precampaña es lo que él llama el "milagro económico". Desde 2009, Texas ha creado un tercio de los empleos del país. La economía crece al 3%, más del doble del ritmo nacional.

Los especialistas dicen que se debe al hecho de que un 18% de los texanos cobra el salario mínimo. Con el incentivo de una gran permisividad laboral, las empresas abandonan otros estados para afincarse allí. Como no están obligadas a ofrecer cobertura médica, un 25% de los ciudadanos (entre los que están miles de hispanos) carecen de seguro.

Perry defiende su gestión. En su reciente libro Fed up! (¡Harto!), dice que debería reducirse al Gobierno a su mínima expresión, recortando programas educativos y sociales.

La devoción que no le tiene al Gobierno se la tiene a Dios. Es un evangélico que cree en el poder transformador de la oración. El 6 de agosto reunió en Houston a 50.000 cristianos para que rezaran por una mejora económica. Ya en abril decretó oficialmente tres días de re-

zo para pedir lluvia. El estado sigue en sequía severa.

Las malas relaciones con el círculo del expresidente George W. Bush le vienen de sus últimas elecciones a gobernador, las terceras, el pasado año. Perry le había prometido a la senadora Kay Bailey Hutchinson, cercana a los Bush, que en 2010 se apartaría para que ella ganara las primariasle sucediera. Esta se tomó la promesa en serio y se presentó, solo para descubrir que Perry no cumpliría con su palabra y le disputaría las primarias. Aprovechando el auge del Tea Party, Perry renació. Su popularidad estaba entonces en mínimos. Supo aumentarla presentándose como el hijo de un granjero de raíces tejanas, ajeno a las estirpes políticas, hecho a sí mismo. Se definió como devoto cristiano, como contrario al aborto, conservador por principios, no por decisión política. Llegó a acusar a Bush de haber sido demasiado progresista en asuntos como el del gasto público. Y fulminó a su contrincante y a toda la fuerza del clan Bush.

Ahora quiere hacer exactamente lo mismo en la carrera por la nominación republicana. El huracán "Perry" se acerca con fuerza.

También de interés

Más Recientes

Google Analytics Alternative